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La emergencia trae la calma para Chone

Redacciones Santo Domingo y Manta

El decreto de emergencia en Chone, cantón de Manabí,  no consigue calmar a los pobladores. A pesar, de que muchos habitantes se sienten confiados con el resguardo militar, la mayoría teme que se vuelvan a producir actos violentos, los cuales terminen en  la destrucción  de bienes públicos y privados y  en la alteración del comercio.

Ayer,  los habitantes de la zona rural salieron a abastecerse de productos. “Hacen sus compras, no platican con nadie y se retiran de inmediato”, comentó Casandra Torres, dueña de una tienda de abastos y bisutería en el centro.

Asimismo, dueños de locales comerciales prefieren mantener las rejillas de los locales con candado, para evitar saqueos. Lo ocurrido con las oficinas del Banco del Pichincha es un ejemplo de que hubo momentos en los cuales los hechos se salieron de control: destrozo de ventanales, de mobiliario interno, robo de equipos de oficina, computadores y otros equipos.
 
Pero esa no es la única preocupación. Ariel Zambrano, comerciante, explica que desde que el paro recrudeció tiene problemas para abastecerse de mercadería.  “Los proveedores de  Quito y Guayaquil nos exigen las compras con pagos al contado y no nos aceptan cheques posfechados”. Zambrano teme que la actividad productiva del cantón no pueda salir de la crisis.

Entre tanto, los miembros del Comité de Paro desocuparon el edificio municipal, que   tenían en su poder, desde el pasado 4 de julio. Ellos  pidieron que la gente rechace el decreto de emergencia y que se mantenga en el pedido de destitución del alcalde Eliécer Bravo, del Partido Social Cristiano.Incluso, ayer a las 12:00, salieron en una marcha que la denominaron de los crespones negros.

En cuanto a la situación de Bravo se conoció que él pedirá una licencia de 60 días y otra vez asumirá, temporalmente, el cargo el Vicealcade.

Por otro lado, la feria de comestibles y frutas se realizó a medias. Los agricultores que habitan en los recintos circundantes salieron desde el sábado para vender sus productos. “Lo malo es que no hay dinero, nos toca dejar fiado para no perder, esperamos que la próxima semana la gente tenga efectivo y nos cancele, dijo Margarita Zambrano, del recinto Sesme.
 
Las vías que conducen a Quito y Portoviejo fueron abiertas. La presencia de policías y militares se multiplicó. Los dirigentes del paro optaron por ocupar  la iglesia que esta frente a la Municipalidad. Ellos insisten en que la salida del alcalde Bravo es la solución.



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